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Tove Lo en México: ESTRUS, su nuevo álbum y el universo detrás del show

Tove Lo en México: ESTRUS, su nuevo álbum y el universo detrás del show

Tove Lo en México: ESTRUS, su nuevo álbum y el universo detrás del show

Entre deseo, pop, sexualidad e identidad, Tove Lo convirtió el Pepsi Center en una extensión del universo que lleva más de una década construyendo.

Entre deseo, pop, sexualidad e identidad, Tove Lo convirtió el Pepsi Center en una extensión del universo que lleva más de una década construyendo.

Entre deseo, pop, sexualidad e identidad, Tove Lo convirtió el Pepsi Center en una extensión del universo que lleva más de una década construyendo.

Hay conciertos que se ven y conciertos que se atraviesan. El de Tove Lo en el Pepsi Center WTC, el jueves 1 de octubre, fue de los segundos.

Ella canta con todo el cuerpo. Se lanza, se retuerce y recorre el escenario como si quisiera gastarlo. Por momentos parece destrozarlo. La música, los visuales, las letras y ese cuerpo avanzan juntos hasta que uno deja de analizar y solo está ahí, con los sentidos puestos en lo que ocurre. El público estaba a la misma altura. Son fans que se toman muy en serio lo que escuchan, y la conexión con sus letras es única.

Perfectly imperfect: así describiríamos la noche. Imperfecta por el exceso y el desborde. Perfecta porque nada de eso estaba fuera de lugar.

Esa libertad tiene una historia. Tove Lo cuenta una anécdota que alguna vez leyó dos reseñas. La primera hablaba de un artista hombre que canta temas parecidos a los suyos. Para entenderlo, decía, había que meterse en su mente atormentada y en su alma oscura. La segunda hablaba de ella y la clasificaba como el disco de fiesta de una chica ordinaria. Mismos temas: a él le tocó la profundidad y a ella ser definida como una chica triste con hangover.

Cuando una mujer habla de su sexualidad en público, le preguntan si no debería dar mejor ejemplo, le ponen un apodo y casi nunca discuten lo que dijo. A Tove Lo la bautizaron “la chica más triste de Suecia”. Su respuesta fue quedarse con esa “etiqueta”.

De dónde viene

Ebba Tove Elsa Nilsson creció en Estocolmo, en una familia liberal y con recursos, en una ciudad relajada con el cuerpo y con el sexo. Nunca tuvo que salir del clóset, y ella lo atribuye a la suerte. Nos parece justo nombrar esa ventaja: cantar sin vergüenza es más fácil cuando nadie te enseñó a sentirla.

Estudió en Rytmus, una escuela de música de Estocolmo de la que también salieron Robyn e Icona Pop. De ahí pasó al oficio de escribir para otros. Compuso para Girls Aloud y The Saturdays con el equipo de Xenomania y fue la primera mujer compositora de Wolf Cousins, el colectivo del productor Max Martin. Habla de esa etapa como una mentoría muy honesta, donde cada detalle se examina. Cuando escribe para otros, el encargo es un hit. Cuando escribe para ella, no negocia.

Esa formación explica su sonido. Creció escuchando a Robyn, a Lykke Li y a Jeff Buckley, y admirando la crudeza de Courtney Love y Kurt Cobain. AllMusic describe el resultado como pop confesional: la pulcritud sueca con el grunge adentro.

Su primera nominación al Grammy llegó por “Love Me Like You Do”, que escribió para Ellie Goulding para la banda sonora de Cincuenta sombras de Grey. Era una fantasía de sexo suavizada y comercial. Tove Lo sabía fabricar esa versión del deseo, la cedió y se quedó con la incómoda.

Lo que se le enseña a callar

Desde niña rechazó la idea de que hay cosas que una niña no debería hacer porque no es seguro. Siempre ha defendido tener el mismo control que cualquiera sobre su cuerpo y sobre cómo lo expresa.

Leída desde ahí, la franqueza de sus letras funciona como una corrección: nombra con otro nombre lo que a las niñas se les enseña a recibir como halago y dice en voz alta lo que se les enseña a callar.

“Habits (Stay High)”, de 2013, lo deja claro. Es una canción de ruptura que oscila entre la alegría y la desesperación y retrata sin filtro las drogas y el sexo. Su regla de trabajo es escribir lo que necesita, sin pensar en cómo la van a percibir.

Dueña del relato

En 2022 fundó su propio sello, Pretty Swede Records. Dirt Femme fue el primer disco donde tuvo control creativo total. Reconoce que su disquera anterior fue clave para llegar tan lejos. Pero le parece una flojera de la industria esperar a que una canción se haga viral en TikTok antes de lanzarla, y prefirió dejar de esperar. ESTRUS sale junto con Virgin Music Group, así que su independencia incluye socios.

Sus discos también tienen cine propio. Los dos cortos de Lady Wood, Fairy Dust (2016) y Fire Fade (2017), los dirigió Tim Erem. Blue Lips (2018) la dirigió Malia James. Tove Lo coescribió los tres guiones y actúa en todos.

Para ESTRUS el universo cambió. Mientras armaba el disco veía un gato negro: nocturno, independiente, impredecible, fuera de toda conformidad. De ahí salió su imaginería casi ceremonial. Ella no exige una lectura única. Le gusta que cada quien interprete las imágenes a su manera.

Todo forma un sistema: letras, imágenes, cuerpo y estructura se refuerzan entre sí. Por eso la noche se sintió completa. En el estudio, casi toda conversación de marca llega a la misma pregunta, quién cuenta la historia, y Tove Lo la responde sin dudar.

Una visibilidad con dirección

Tove Lo es bisexual y lo ha dicho sin rodeos. En una carta para Billboard, en 2018, cuando encabezó LA Pride, escribió: “Soy una mujer bisexual que creció en la liberal Suecia”.

Aun así, su identidad se ha puesto a prueba. Una periodista le insistió en que, si nunca había tenido una relación con una mujer, lo suyo era más bien algo sexual. Ella respondió preguntando por qué hace falta definirse. La bisexualidad suele terminar sometida a una auditoría de pruebas.

Su respuesta son canciones que no se vuelven bandera. “Bad as the Boys” cuenta su primer enamoramiento adolescente por una chica. Quería que sonara como una historia real y no como una declaración. Con SG Lewis publicó Heat, un EP pensado para la pista de baile queer. En los videos pusieron a la comunidad por delante de ellos.

Ha tocado en países donde le advirtieron que no hiciera propaganda de ser gay ni usara banderas arcoíris. Dice que ahí cantar sus canciones ya es una protesta. En su entrevista de septiembre con Rolling Stone en Español habló de lo doloroso que le resulta ver crecer los discursos antitrans y homofóbicos. Espera que un concierto sea un lugar donde la gente pueda existir en paz, una al lado de otra.

Es una visibilidad ejercida desde una posición cómoda, y ella parece saberlo. Lo interesante es hacia dónde la dirige: hacia quienes no la tienen.

ESTRUS y la adultez como trámite

Estro significa celo animal, y también inspiración. Tove Lo eligió esa palabra para su sexto disco, que salió el 18 de septiembre.

El disco habla de un punto de inflexión que muchas mujeres reconocen. Le dicen que su tiempo de ser un desastre ya pasó y que ahora toca asentarse. Ella todavía no quiere. Su cuerpo, mientras tanto, le dice que tenga un bebé y su mente responde que de ninguna manera. Ella cuenta que la discusión va y viene, y el disco la deja abierta.

El disco cierra con “source of life”, que ella describe como una canción sobre el poder femenino, la fuente de vida entre sus muslos y la belleza de la excitación animal.

Casi nadie habla de ese punto medio. La conversación suele ser en blanco y negro: o sigues de fiesta o te asientas, o quieres un bebé o no. Tove Lo se queda en el medio y lo vive como una libertad: aceptar que no tiene respuestas para todo. Para nosotros esa duda es tan válida como saber qué hacer. Y también es una decisión: elegir su esencia en lugar de hacer lo que se supone que ya debería estar haciendo.

Por qué escucharla

Escuchamos a Tove Lo porque muestra cómo se construye una voz propia con tres materiales a la vez: la palabra, la imagen y el cuerpo.

Lo que parece espontáneo está muy trabajado. Para nosotros ahí está el valor: lograr que algo metódico se sienta como si pudiera explotar en cualquier momento.

Para entrar a su mundo, este orden funciona:

  • “Habits (Stay High)”. Es la canción que la hizo conocida en 2013 y la mejor puerta a su voz: una ruptura contada sin adornos.

  • Fairy Dust. Es el cortometraje de 2016 que acompaña Lady Wood. Ahí se ve cómo convierte un disco en su universo visual.

  • Dirt Femme. Es su primer disco con sello propio y control creativo total.

  • ESTRUS, completo y en orden. Ella lo secuenció para que el oyente rebote entre emociones, de la misma manera caótica en que las sintió.

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