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Blackmamba y el derecho al melodrama

Blackmamba y el derecho al melodrama

Blackmamba y el derecho al melodrama

Anoche, en Volvo Fashion Week México, la diseñadora argentina Bianca Siconolfi presentó “Un Romance Bien Latino.”

Anoche, en Volvo Fashion Week México, la diseñadora argentina Bianca Siconolfi presentó “Un Romance Bien Latino.”

Anoche, en Volvo Fashion Week México, la diseñadora argentina Bianca Siconolfi presentó “Un Romance Bien Latino.”

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Foto: Frida Alexa @fridaalexaphoto

Bianca Siconolfi acababa de terminar la carrera de diseño en Buenos Aires y tomaba cursos en Central Saint Martins cuando, en una visita al serpentario del London Zoo, vio por primera vez una mamba negra, la serpiente africana que al abrir la boca enseña un interior completamente negro. Ahí decidió que, si algún día tenía una marca, se llamaría así. Años después, en una entrevista con Forbes Argentina, agregó un detalle que le da otra lectura a la anécdota: ella no venía del mundo gótico, venía de un colegio católico.

Blackmamba nació en 2011. Quince años después, ya con base en Ciudad de México, la marca presentó anoche en Estudios Maravilla una colección llamada Un Romance Bien Latino. El título suena a canción de radio. Lo que hay detrás es bastante más calculado.

Antes del romance, el cuero

Los primeros años de Blackmamba fueron oscuros a propósito. Siconolfi le contó a Forbes Argentina que su gran referente en ese momento era Alexander McQueen y que le obsesionaba un material casi ausente de la ropa de noche argentina: el cuero, trabajado con recortes, tiras y relieves. La primera etapa fue un showroom en Palermo armado con dos amigos y una inversión que ella calcula en unos 10 mil dólares.

Después vino una casona en Palermo convertida en flagship, con montajes que se parecían más a una escenografía que a una tienda, y más tarde un local en un centro comercial de Buenos Aires. Esa última etapa le dejó una conclusión que definió todo lo demás: Blackmamba no funcionaba como marca de centro comercial. A finales de 2019 cerró sus locales físicos.

La pausa duró unos meses. Siconolfi estaba de viaje en Ciudad de México cuando empezó a recibir mensajes diarios de clientas que le contaban que la ropa de la marca era su cábala para cumpleaños y años nuevos. Reabrió en digital, preguntó por Instagram qué querían y desde entonces produce sobre demanda confirmada, con preventas. Para 2023 la marca tenía alrededor de 147 mil seguidores y entre su clientela figuraban Tini Stoessel, María Becerra, Nicki Nicole y Nathy Peluso.

Según la revista Ohlalá, la marca se instaló en Ciudad de México en 2021. En 2023 anunció su tienda en línea para el país y en 2025 InStyle México ya la ubicaba con base en la colonia Juárez y con su primera tienda física en México.

El año pasado fueron ángeles

Para leer lo de anoche conviene mirar la colección anterior. En octubre de 2025, presentada por Casetify, Blackmamba llevó a esta misma plataforma El Codex Blackmamba: serafines y arcángeles bajados a la tierra, ornamentos litúrgicos mezclados con hoodies, bordados de iconografía religiosa junto a chaquetas de corte arquitectónico. Siconolfi bautizó esa idea como “el deportivo celestial”.

A finales de ese mismo mes, Rosalía presentó por sorpresa su disco Lux en Ciudad de México con una falda larga negra de Blackmamba, envolvente y anudada al frente con un lazo grande. InStyle México la identificó como la falda Reliquia; Ohlalá reportó que pertenecía a la colección mostrada en Fashion Week días antes.

Entre el desfile y esa foto pasaron menos de dos semanas. Vale la pena guardar ese dato para más adelante.

Qué quiere decir “bien latino” para una argentina en la Juárez

Foto: Frida Alexa @fridaalexaphoto

El texto con el que la marca presentó la colección nombra sus fuentes: el cine latinoamericano, las grandes divas de los años setenta y ochenta y la teatralidad sentimental de las canciones de amor. También aclara lo que no quiso hacer, que es citar de forma literal o ponerse nostálgica. El amor que le interesa es imperfecto, y lo describe como exceso, contradicción, sensualidad y puesta en escena.

Que una diseñadora nacida en Buenos Aires y radicada en Ciudad de México le ponga ese título a una colección dice algo sobre cómo funciona hoy la palabra latino. Aquí señala un repertorio compartido más que un pasaporte: la canción de despecho que se sabe igual de memoria en Guadalajara que en Rosario, la actriz que llora en primer plano sin que se le corra el delineador. Encaja con el giro de la propia plataforma, que desde su alianza con Volvo en 2025 anunció que abriría la pasarela a diseñadores de Colombia, Brasil y Argentina.

Al melodrama se le suele reprochar lo mismo que a lo cursi: que exagera. Blackmamba toma esa exageración como material de trabajo. La marca habla de cuero, transparencias y volúmenes desmedidos, en tensión constante entre lo delicado y lo provocador, y de proporciones dramáticas que conviven con prendas directas y deliberadamente mínimas.

El cuero merece una nota aparte, porque es el material con el que la marca empezó en 2011. Quince años después regresa en una colección que habla de amor en lugar de veneno, que es una manera bastante precisa de medir cuánto cambió Blackmamba sin dejar de parecerse a sí misma.

Hubo un elemento más en todos los looks. La cuenta oficial de Fashion Week México describió en su publicación del backstage que cada salida llevó lentes Tejesta, de Óptica Quevedo, la marca que presentó el desfile.

Para qué sirve una semana de la moda

Foto: Frida Alexa @fridaalexaphoto

Fashion Week México arrancó en 2007. Durante 17 años llevó el nombre de Mercedes-Benz, una etapa de 34 ediciones y más de mil desfiles que terminó en 2025, cuando Volvo Car México tomó el patrocinio principal. Ese mismo año la plataforma recibió de la Secretaría de Economía el distintivo Hecho en México. En 2027 cumplirá veinte años.

La edición de esta semana dura seis días, se reparte entre Casa Club y Estudios Maravilla y junta en el mismo calendario a firmas consolidadas como Carla Fernández o Pineda Covalin con escuelas como la Anáhuac o el Istituto Marangoni y con marcas mucho más jóvenes.

Si lees el comunicado oficial con calma aparece un patrón: casi cada desfile viene “presentado por” otra empresa. Un tequila, una marca de shampoo, una de dermocosmética, una plataforma digital, un dispositivo de tabaco calentado. Es la parte menos glamurosa de una semana de la moda y probablemente la más honesta. Montar un desfile cuesta, y para una marca independiente el patrocinio suele ser lo que lo hace posible. A cambio, el patrocinador entra al look, como entraron anoche los lentes.

Lo que una semana de la moda le da a quien diseña es concentración. Durante unos días, prensa, compradores, estilistas, patrocinadores y clientas miran lo mismo al mismo tiempo. La falda de Rosalía no demuestra que una pasarela garantice algo, pero enseña el mecanismo completo: una colección se vuelve pública, circula en fotos y reseñas y termina en manos de alguien que la usa frente a millones de personas.

También importa a una escala que casi nunca sale en las fotos. La industria del vestido en México tenía 253,626 empleos formales registrados ante el IMSS en 2024, según datos de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido, y venía de una caída de 7.2% en su PIB anual. Es una industria de negocios chicos: en la publicación que hicieron INEGI y CANAIVE con datos de 2021, el 95.6% de los establecimientos eran micro, con un máximo de diez personas, y de cada 100 personas ocupadas, 54 eran mujeres. El diseño de autor es una fracción pequeña de ese universo, pero es la que le pone nombre propio. Una semana de la moda es de los pocos espacios donde ese trabajo se discute en público y con contexto, en lugar de solo comprarse o pasarse de largo.

Lo cursi también se diseña

En 2023, cuando Blackmamba todavía preparaba su tienda en línea para México, Siconolfi describió a Ciudad de México como uno de los mercados que más la atraían y la desafiaban. Anoche presentó ahí una colección sobre el amor como exceso, armada con el mismo material con el que empezó.

Lo que deja Un Romance Bien Latino es una idea sencilla de decir y difícil de ejecutar: lo sentimental también requiere patronaje, materiales, casting y alguien que pague los lentes. Para eso existe una semana de la moda. Toma una manera de sentir que solemos despachar como exagerada y la pone frente a nosotros el tiempo suficiente para mirarla en serio.

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